Desde este área se facilita información, orientación y apoyo psicológico, individual y en grupo, a las mujeres con necesidad de ayuda y especialmente a aquellas que sean víctimas de malos tratos. Información y asesoramiento sobre los recursos psicológicos que existen en la Comunidad Autonóma, facilitando el acceso a la asistencia psicológica gratuita de las mujeres víctimas de malos tratos.

lunes, 29 de marzo de 2010

Risa y terapias positivas: moderno enfoque y aplicaciones prácticas en medicina

Por Ramon Mora Ripoll e Isabel Quintana Casado

La exploración de las posibilidades de estrategias centradas en las emociones positivas es algo sugerente para la investigación y muy probablemente útil para incrementar la eficacia de los tratamientos. La risa y el humor se han clasificado dentro de las 24 fortalezas personales y se los considera una de las actividades más proclives al bienestar subjetivo, el saboreo y la promoción de los estados de flujo. La terapia de la risa, clasificable entre las terapias alternativas o complementarias en medicina, es el conjunto de técnicas e intervenciones terapéuticas para conseguir experimentar risa que se traduzca en los beneficios fisiológicos y psicológicos conocidos. El reciente advenimiento de la psicología positiva ha despertado un grandísimo interés y expectación sobre los beneficios de aplicar el trabajo con recursos positivos a la terapia de la risa (y a otras terapias mentecuerpo). Por lo tanto, nace con este moderno enfoque, la terapia positiva con risa, como complemento de la terapia de la risa "general" y de la psicología positiva, con sus aportaciones y sus limitaciones. Los profesionales sanitarios pueden ejercer un importante papel para difundir los beneficios de las "terapias positivas" y aplicarlas en condiciones reales, tanto para los pacientes como para ellos mismos.

Las emociones positivas y la salud

Cuando se han estudiado las emociones humanas, clásicamente se ha venido otorgado mucha más importancia a las emociones negativas que a las positivas. Partiendo del hecho de que su valor adaptativo se ha demostrado indispensable en la especie humana, el estudio de las emociones positivas resulta necesario y debe abordarse con el mismo rigor científico. No obstante, las emociones positivas y negativas no son mutuamente excluyentes, sino que ambas coexisten en el mismo sujeto y se manifiestan de forma multidimensional, por lo que hay que considerar ambos tipos de emociones de forma independiente. Disminuir las emociones negativas, por ejemplo, no traerá consigo un aumento de las positivas. Para Seligman1, las emociones positivas se determinan y clasifican según los pensamientos que genera el pasado (satisfacción, orgullo, complacencia, otras), el presente (alegría, triunfo, diversión, elevación, fluidez, otras) y el futuro (optimismo, confianza, esperanza, fe, otras), que son independientes y pueden presentarse juntas o de manera individual.

Entre los beneficios derivados de experimentar emociones positivas se han descrito los siguientes: a) mejoran la forma de pensar2,3; b) se relacionan con el estado de salud, mayor bienestar, calidad de vida y supervivencia4,5, y c) mejoran la capacidad de afrontamiento ante la adversidad6,7.

En consecuencia, continuar explorando las posibilidades de estrategias centradas en lo positivo es algo sugerente para la investigación y muy probablemente útil para incrementar la eficacia de los tratamientos. No obstante, previamente será necesario hacer un esfuerzo de observación para identificar estados emocionales positivos e intentar intensificarlos después, ya que, por un lado, en el vocabulario existen más términos para referirse a emociones negativas que a emociones positivas y, por otro, muy probablemente ello condiciona que se sea mucho más consciente de los estados afectivos negativos que de los positivos y agradables.

El optimismo y la felicidad

El optimismo es una característica psicológica disposicional que remite a expectativas positivas y a proyectos de futuro8, aunque también hace referencia a la manera en que nos explicamos a nosotros mismos los acontecimientos de la vida9. Una persona optimista es la que interpreta sus contratiempos como causados por circunstancias externas, específicas, superables y pasajeras. Las personas pesimistas, por el contrario, piensan que la causa de sus problemas es interna y personal, general y permanente. Y ocurre exactamente lo opuesto en cuanto a los acontecimientos positivos: los optimistas creen que tienen una causa interna, permanente y general, mientras que los pesimistas creen que obedecen a motivos externos, temporales y específicos.

El optimismo es una de las emociones positivas más importantes de la investigación en psicología positiva, moderna rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las fortalezas personales y las emociones positivas del ser humano10. El optimismo no lleva implícita la negación de la realidad o la evitación de problemas ni es la única forma válida de afrontar la vida11. Hay ocasiones en las que el pensamiento negativo es positivo. De ahí que desde la psicología positiva se abogue por un optimismo flexible o inteligente12, adaptable a los estados de alerta necesarios para afrontar las distintas situaciones. Se ha demostrado de una forma consistente que el optimismo incide en la salud, el bienestar y la calidad de vida13,14: palía el sufrimiento y el malestar, determina la manera en que se afronta la ansiedad y el estrés, y lleva asociados hábitos de vida más saludables. Existen muchos estudios que relacionan el optimismo con la salud y la longevidad15. Aunque se sabe que los genes influyen en el desarrollo de una personalidad optimista o pesimista, otras numerosas variables y circunstancias del entorno acaban determinando las formas de afrontar las diferentes situaciones que ocurren en la vida. No obstante, es posible educarlas hacia el optimismo mediante técnicas de terapia cognitiva, como el modelo de Seligman16, que permiten establecer un diálogo interior alternativo que facilita la supresión o modificación de los pensamientos pesimistas mediante el cuestionamiento de las propias creencias.

Los estudios disponibles parecen demostrar que la mayoría de las personas manifiestan ser "felices". Aunque se sabe que se nace con una carga de felicidad heredada, que puede ser de hasta el 50% de la total, la otra mitad de la felicidad se "adquiere" en dependencia del entorno y muy especialmente del factor que más poder explicativo presenta: la personalidad. En particular, el binomio introversión-extroversión es el que se muestra más constante en diferentes estudios y para diversos países y culturas17,18. Las personas extrovertidas tienden a reírse y divertirse con más frecuencia y se sienten más felices que las introvertidas. Pero lo que realmente parece importar, según los estudios disponibles, no es ser o no ser extrovertido, sino rodearse de gente extrovertida, comportarse y actuar como tal. Cada persona, independientemente de su personalidad, puede modificar su conducta y aprender a comportarse en un determinado grado de extroversión y aumentar, acumular o "adquirir" más felicidad.

La felicidad es un concepto con muchos matices y connotaciones, por lo que en literatura biomédica es preferible utilizar el término bienestar subjetivo19, más neutro y con menor número de significados añadidos, aunque su definición sigue siendo compleja y va más allá de la simple experimentación de placeres o buenos momentos (teorías hedonistas). Puede incluir tanto emociones positivas (alegría, ilusión, triunfo, diversión, esperanza, amor, otras) como otras emociones no precisamente positivas (reto, compromiso, dolor, otras), lo cual indica lo complejas que pueden ser las experiencias humanas "felices", en las que se imbrican y coexisten lo positivo y lo negativo. Seligman1 distingue tres tipos de felicidad: la vida placentera, basada en la acumulación de placeres; la buena vida, asentada en la experimentación de emociones positivas, y la vida significativa, en la que participan las gratificaciones, estados mucho más duraderos que implican más pensamientos y emociones y en los que se entra en contacto con las virtudes y fortalezas personales que se desarrollan y expresan a voluntad. Las gratificaciones suelen acompañarse de estados o experiencias de flujo20, durante los cuales el tiempo vuela y la persona se encuentra totalmente absorta, saboreando el momento presente, en una actividad para su propio placer y disfrute. De entre las posibles, las actividades físicas (deportes, baile, yoga, etc.), las actividades de los sentidos (música, arte, gastronomía y otras), las actividades intelectuales (escritura, lectura, poesía, teatro, idiomas) y la risa y el humor (descritos como una de las 24 fortalezas personales21) son las más proclives al saboreo y la promoción de los estados de flujo.

La risa y el humor: algunas definiciones previas

Aunque una disertación completa sobre las teorías de la risa y del humor escapa a los límites de esta revisión, algunos conceptos y definiciones son de obligada referencia como introducción. En el lenguaje cotidiano, hay poco acuerdo y mucha confusión en la aplicación de esta terminología, lo que se agrava por los numerosos matices y acepciones que imponen los distintos idiomas. A nuestros efectos, el humor se define como uno de los estímulos que pueden ayudar a reír y sentirse feliz. El sentido del humor es un rasgo psicológico que varía considerablemente y permite responder a diferentes tipos de estímulos de humor. Y la risa es una respuesta psicofisiológica22,23, al humor o cualquier otro estímulo risible (emociones positivas, pensamientos placenteros, por contagio, etc.), cuyas características externas son24: a) contracciones enérgicas del diafragma acompañadas de vocalizaciones silábicas repetitivas, típicamente audibles como "ja, ja" o "jo, jo"; b) expresión facial característica; c) movimientos corporales, y d) una serie de procesos neurofisiológicos asociados. Internamente, la risa se asocia a una emoción positiva identificable (hilaridad). En consecuencia, humor y risa son eventos diferentes (aunque a menudo relacionados). Mientras que el humor es un estímulo y puede ocurrir sin risa, la risa es una emoción/respuesta y puede ocurrir sin humor16.

Terapia de la risa: indicaciones y posología

La literatura biomédica disponible hasta la fecha avala diferentes indicaciones y beneficios fisiológicos de la risa (tabla 1)24-28. En consecuencia, la terapia de la risa, clasificable entre las terapias complementarias o alternativas, es el conjunto de técnicas e intervenciones terapéuticas mentecuerpo (aplicables a una persona o a un grupo) que conducen a un estado/sentimiento controlado de desinhibición para conseguir experimentar risa que se traduzca en los beneficios de salud descritos29. La risa es universalmente bien tolerada y sus efectos secundarios son muy limitados. Sus contraindicaciones son casi inexistentes, aunque se aconseja tener precaución en pacientes en determinados estados de salud, tales como cirugía reciente, cardiopatías o glaucoma. En cualquier caso, la risa no estará indicada cuando suponga incomodidad evidente o dolor adicional.

En el ámbito clínico, la terapia de la risa puede utilizarse con orientación preventiva o como opción terapéutica complementaria o alternativa a otras estrategias terapéuticas establecidas. En el ámbito social, propone principalmente intervenciones preventivas destinadas a potenciar los beneficios de salud en el entorno laboral, comunitario, familiar o personal. Cada sesión individual de terapia de la risa tendría que asegurar que, a solas o en grupo, se pueda experimentar "risa intensa a carcajadas", apoyada con prensa abdominal y adecuada impostación, durante un mínimo acumulado por sesión de 3 min. Con esta finalidad, la duración mínima de una sesión individual es de unos 20 min (hasta un máximo recomendable de 2 h), y se debería realizar un mínimo de dos sesiones por semana con una duración total no inferior a las 8 semanas. Transcurridas las primeras 8 semanas recomendadas, deberá evaluarse el resultado del programa, de manera individualizada (respuesta terapéutica en función de las condiciones iniciales), y la conveniencia de prolongarlo en consecuencia29.

Risa y terapias positivas: moderno enfoque

El reciente advenimiento de la psicología positiva ha despertado un grandísimo interés y expectación sobre los beneficios de aplicar el trabajo con recursos positivos a la terapia de la risa (y a otras terapias mente-cuerpo). En lugar de tratar de eliminar los estados de malestar, el terapeuta puede enseñar al individuo o paciente a funcionar óptimamente a pesar de tal condición o estado. Si desde la primera toma de contacto se incluyen las cualidades y experiencias positivas del individuo, la intervención terapéutica no sólo tendrá en cuenta la modificación o eliminación de "síntomas", sino también la construcción de potencialidades, por lo que se puede asumir un efecto terapéutico adicional. Por lo tanto, nacen con este moderno enfoque las terapias positivas y, entre ellas, la terapia positiva con risa, tal como nosotros la hemos definido, como una intervención complementaria a la terapia de la risa "general" y a la psicología positiva, con sus aportaciones y sus limitaciones24. No obstante, es importante tener en cuenta que el término "positivo" no pretende filtrar la realidad minimizando o eliminando la importancia de lo disfuncional o negativo ni asumir que las emociones positivas son buenas y las negativas son malas por derecho propio (sino en función de la situación o circunstancia en que se presentan) o recomendar que es necesario reír a todas horas, ser optimistas y felices (sino describir las consecuencias de tales rasgos), entre otras consideraciones. Tampoco es una novedad en cuanto a conceptos, sino en hacer posible que aumente el interés, la investigación, el equilibrio y la puesta en práctica de todo cuanto tiene que ver con la risa y los recursos positivos (frente a los negativos). No es un ejercicio de autoayuda o una disciplina mágica para alcanzar bienestar y la felicidad. Ni una herramienta de marketing oportunista. Sin embargo, en la trayectoria hacia su aplicabilidad, se enfrenta con una gran amenaza, común a otras disciplinas complementarias o alternativas en medicina: apartarse del método científico. Puede resultar arriesgadamente seductor aplicar "terapias positivas" basándose más en experiencias, dinámicas, intuición o creencias personales que en los hechos ("evidencia") que aporta la investigación biomédica. Los estudios realizados en las siguientes áreas de la medicina pueden orientar de la "evidencia" actualmente disponible sobre la terapia de la risa y sus aplicaciones: oncología30-33, alergia y dermatología34,35, inmunología36,37, neumología38-40, cardiología, endocrinología y metabolismo41-43, medicina interna y reumatología44, rehabilitación45,46, psiquiatría y psicología médica47-50, neurología y neuroimagen51-57, biofísica y acústica58-62, geriatría y envejecimiento63-65, pediatría66-68, obstetricia69, cirugía70-72, odontología73-75, enfermería y cuidado del paciente76-85, curas paliativas y atención a enfermos terminales86-93, atención primaria de salud94-97, epidemiología y salud pública98,99, medicinas complementarias y alternativas100,101 y educación y formación médicas102-104. No obstante, la dificultad de distinguir la risa del humor puede añadir limitaciones metodológicas en la valoración de los resultados, confusión u oportunismo adicional. De ahí que el terapeuta deba velar constantemente por su integridad y rigor científico, principal visión y misión de los profesionales de la salud que se adscriben a esta especialidad.

Terapia positiva con risa: aplicaciones prácticas

La risa es una de las emociones positivas más frecuentes y llamativas. Sus beneficios dependen no sólo de la expresión de la risa misma, sino de la emoción positiva subyacente, la hilaridad. Entre otras cualidades terapéuticas, la risa es un arma letal para destronar al pensamiento negativo. La risa consigue hacer disfrutar del verdadero yo. La estridente carcajada anula la cavilación. Y cuando ya se ha instalado como fortaleza, cuando los cimientos están sólidos, el cuerpo comienza a celebrarlo. Puede haber cambios espectaculares. La postura adquiere formas abiertas, flexibles y armónicas. El cuerpo y la mente ríen, y disfrutan e irradian salud, satisfacción y poder. Y el entorno se beneficia con dicho bienestar. De ahí que cada vez sean más los profesionales sanitarios que comienzan a aplicar risa y técnicas positivas en sus intervenciones terapéuticas. En los últimos años se ha desarrollado una serie de ejercicios, los ejercicios de felicidad o bienestar, destinados a trabajar y desplegar los recursos positivos de las personas105. La tabla 2 muestra algunos de los ejercicios de bienestar que se pueden ofrecer desde la terapia positiva con risa, tanto individualmente como en grupo, y de fácil implementación en la práctica clínica habitual como complemento o alternativa terapéutica. Los factores que pueden contribuir en su éxito incluyen los siguientes: a) creación de un contexto emocional generador de saboreo y flujo; b) incentivo para el cambio, a través de la creación compartida de nuevos puntos de vista, lenguajes y discursos; c) presencia simultánea de varios canales de comunicación y formatos de relación (risa, humor, lenguaje verbal y no verbal, arte, música, baile, en parejas, en grupo, entre otros), y d) postura esperanzada y hacia el futuro, que provee energía para actuar, relacionarse, comunicarse y fantasear de forma distinta. Un programa de terapia positiva con risa no está exento de posibles, aunque infrecuentes, limitaciones como la dificultad en algunos contextos para la relajación, la desinhibición y la liberación de la risa, sin autocensuras, barrera inicial para compartir o exponer algunos temas personales, o el desafío que puede suponer para personas con diferentes jerarquías de poder que comparten juntas la terapia.

Entre otras, una de las áreas de la medicina que más se puede beneficiar de las modernas aproximaciones de las terapias positivas es el ámbito de la salud mental y, en particular, los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, de gran prevalencia en la sociedad actual. Ambos trastornos comparten la presencia de elevado afecto negativo, pero sólo la depresión se caracteriza por un afecto positivo bajo, por lo que el terapeuta trabajará reduciendo o eliminando el primero y también potenciando el segundo. Los profesionales sanitarios pueden ejercer un importante papel para difundir los beneficios de las "terapias positivas" y aplicarlas en condiciones reales, tanto para los pacientes como para ellos mismos.

jueves, 27 de agosto de 2009

Las mujeres enferman más que los varones y son más longevas

Las mujeres enferman más que los varones y son más longevas

Datos del segundo informe de salud y género del Ministerio de Sanidad y Consumo

El segundo Informe “Salud y género 2006: Las edades centrales de la vida” editado por el Observatorio de Salud de la Mujer del Ministerio de Sanidad y Consumo está dedicado a la salud de la vida de la mujeres y hombres en edades comprendidas entre los 45 y 64 años y a hacer visibles las situaciones de desigualdades en salud por razón de género.

El informe considera que el modo de socialización de cada género y los modelos tradicionales y contemporáneos afecta a la salud de hombres y mujeres diferenciadamente: Para ellas, la sobrecarga de los cuidados hacia otras personas, la reproducción, la tareas no remuneradas, las situaciones de subordinación, abusos y la violencia de género; así como la doble jornada laboral, la competitividad, el ideal corporal y la eterna juventud, pueden explicar que ellas se sientan con peor salud y menor expectativa de vida saludable. Para ellos, el mantenimiento de las relaciones de poder, el ideal de éxito y la competitividad son explicativos del modo de enfermar de ellos.

Si bien, las mujeres viven más años que los hombres, su percepción subjetiva de la salud es peor; en general, los hombres presentan enfermedades más graves y fatales, mientras que las mujeres acumulan problemas crónicos que repercuten negativamente en la valoración de su salud. Según el informe, en la valoración de la percepción del estado de salud, el 46% de las mujeres declara que su salud es entre regular y muy mal, frente al 37% de los hombres.

Por otra parte, los hombres ingresan más en los hospitales y tienen más muertes prematuras, sin embargo, el 60% de la población femenina tiene enfermedades crónicas y el 56% tiene limitaciones para su actividad diaria, siendo, la tasa de discapacidad de las mujeres casi 10 puntos más altas que la de los varones.

Las principales causas de muerte de hombres y mujeres son los tumores, de mama en el caso de ellas; y de pulmón, en el de ellos, junto a las enfermedades relacionadas con el sistema circulatorio. Siendo la tasa de muerte por tumores entre los hombres el doble que en las mujeres y el de las enfermedades del sistema circulatorio el triple en ellos.

La esperanza de vida de las mujeres se sitúa en 83,8 años y la de los hombres en 77,2, de modo que ellas viven 6,6 años más que ellos. Según Carmen Valls, doctora en medicina y especialista en salud y género, “las mujeres viven más porque tienen mejor sistema inmune contra las infecciones que los hombres”.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Combatiendo el “Síndrome Maripili”

Barcelona: Ier Congreso Internacional de Liderazgo Femenino

Combatiendo el “Síndrome Maripili”

El temor a “no gustar y a ser rechazada” perjudica “enormemente” la trayectoria profesional de las mujeres
Miércoles 26 de agosto de 2009

Durante los días 16 al 19 de septiembre Barcelona acogerá el “Ier Congreso Internacional de Liderazgo Femenino”, pionero en Europa.

Se trata del primer encuentro sobre Liderazgo Femenino que se realiza en el continente, y supone la internacionalización de un nuevo paradigma sobre cómo las mujeres pueden dirigir sus carreras de forma estratégica sin ceñirse al modelo masculino, mostrándoles las herramientas adecuadas para que canalicen su talento profesional y así alcancen puestos directivos y de liderazgo, combatiendo el Síndrome Maripili.

El llamado Síndrome Maripili – en términos de la directora del congreso, Carmen García Ribas – hace referencia a la actitud “de sabotaje no consciente” que tienen las mujeres universitarias y profesionales, como consecuencia del “miedo a no ser queridas y a no complacer la expectativas del entorno”, que les impide progresar en el campo profesional.

Las jornadas tienen como objetivo mostrar herramientas a mujeres para que canalicen su talento profesional y así alcancen puestos directivos y de liderazgo, combatiendo el síndrome mencionado.

La inscripción al congreso se cerró tras superar los 400 participantes, una cifra que refleja el interés por este “cambio de dinámica” en el mundo laboral, según la Escuela Superior de Comercio Internacional (ESCI) de la Universidad Pompeu Fabra, el departamento de Trabajo de la Generalitat y la Unión Europea, todos ellos organizadores de este evento.
García Ribas, profesora de la ESCI, explicó que el temor a “no gustar y a ser rechazada” perjudica “enormemente” la trayectoria profesional de las mujeres porque, de forma inconsciente, lanzan mensajes no verbales de insuficiencia, de infantilismo y de necesidad de protección.

De este modo, la mujer profesional crea un “círculo perverso” del que no es capaz de salir, puesto que sus miedos hacen que se someta a los estereotipos masculinos, lo que provoca sentimiento de culpa y hace que se reprima y no consiga los logros que podría obtener.
Respecto a esta omisión, Carmen García Ribas recordó que un estudio de la Cámara de Comercio de Barcelona apuntó que el desperdicio del talento femenino implica una pérdida de cerca de 5.000 millones de euros al año, sólo en la capital catalana.

La creación del congreso, que tendrá lugar del 16 al 18 de septiembre, se sustenta en la reivindicación del cambio del modelo laboral imperante, el masculino, con un nuevo modelo de liderazgo, “femenino y estratégico”, en que se valore la identidad de género y las mujeres no se vean obligadas a negar su condición.

En este aspecto, García Ribas criticó que las mujeres practiquen imposturas para acercarse al “modelo que se cree más aceptado”. Asimismo, la experta y directora del congreso explicó que “las características femeninas aportan tanto valor a las estructuras empresariales y a la sociedad en general que deben ser reconocidas. En realidad, el liderazgo femenino crea tendencias en el mundo, tanto en la empresa como en la política”.

En el debate sobre el talento femenino que se celebrará en la ESCI, destacan las ponencias del sociólogo francés Alain Touraine, que hablará sobre El mundo de las mujeres, del experto estadounidense en recursos humanos Kennet M. Nowack y de la teóloga Teresa Forcades.

La organización del congreso tiene prevista una cena el 17 de septiembre, en la que se entregará el I Premio de Liderazgo Femenino, con el que la ESCI pretende reconocer la labor de aquellas personas públicas que son un ejemplo en este campo.

viernes, 7 de agosto de 2009

El 80% de las personas con algún familiar a su cargo sufren ansiedad y estrés.

El 80% de las personas con algún familiar a su cargo sufren ansiedad y estrés.
FUENTE: EUROPA PRESS. 2009 JUL
[noticias] [14/7/2009]
Ocho de cada diez personas que tienen a algún familiar a su cargo sufren ansiedad y estrés, independientemente de su situación sociodemográfica, siendo las familias, y en concreto las hijas, quienes en la mayoría de los casos asumen el "cuidado informal" de mayores dependientes. Así se desprende de una investigación realizada por Ruth María Calero, del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada (UGR), dirigida por el profesor José María Roa.
Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista 'Geriátrika' y en la 'Revista Multidisciplinar de Gerontología'.
Según la investigación, los cuidados a familiares crean a veces “conductas inadecuadas” en la relación, además los efectos negativos "a nivel físico, psicológico y social del cuidador" están "altamente relacionados" con la historia de vida previa entre cuidador y cuidado, el aislamiento social percibido por el cuidador y el sentimiento de soledad en la relación con el cuidado.
Los investigadores aplicaron un cuestionario a una población de 203 personas, cuyo único requisito era el de ser cuidador informal de una persona mayor dependiente. Los resultados muestran que las variables cognitivas (pensamientos y valoraciones) del cuidador, influyen de forma decisiva en la manera en que se relacionan cuidador y cuidado. Este trabajo apunta también que ciertas variables culturales como los patrones de crianza y los estilos de educación recibidos, ejercen una "clara influencia" en la forma de ser y de actuar de los cuidadores informales, lo que repercutirá en la tarea de cuidar. Calero propone un control de todas estas variables, como un primer paso para la intervención por parte de las administraciones con el que se mejore la calidad de vida de este colectivo. Además, considera que esta actuación "debe ser de carácter psicoeducativo y garantizar, una mejor calidad de vida de las personas que cuidan del mayor dependiente".

jueves, 30 de julio de 2009

Por la violencia las mujeres pierden casi 10 años de vida saludable


Para construir un marco conceptual y de referencia en el ámbito de la violencia contra las mujeres y el feminicidio en México, se lleva a cabo desde ayer y hasta el próximo viernes en esta ciudad el Foro Internacional Sobre la Violencia Contra las Mujeres y el Feminicidio, en el marco del sexto Encuentro Nacional de las Áreas Jurídicas de las instancias estatales de la Mujer.
En la inauguración del Encuentro, donde estuvieron presentes Rocío García Gaytán, presidenta del Inmujeres, y el representante jurídico del poder ejecutivo del estado, Miguel Alberto Romero, Pérez Leticia del Carmen Torres Pulido, directora del Instituto Estatal de las Mujeres de Tabasco afirmó que las mujeres de la entidad seguirán avanzando en el fortalecimiento de la igualdad entre las mujeres y los hombres.
Agregó que todas las experiencias y aportaciones compartidas por cada una de las ponentes contribuirán a capacitar y sensibilizar a las y los abogados de las diversas áreas jurídicas de las dependencias estatales, así como a las y los titulares y representantes de las áreas jurídicas de otros estados.
El Foro pretende también contribuir a la formación y capacitación del personal de las áreas jurídicas de los mecanismos para el adelanto de las mujeres para la elaboración de iniciativas de ley y políticas públicas, por lo cual acuden las titulares del área de todo el país.
Asisten asimismo diversas expertas en la materia, quienes discuten sobre la pertinencia de integrar a los códigos penales el delito de feminicidio y realizar un ejercicio comparativo con legislaciones de otros países.
Entre ellas, Hilda Morales, representante de la Secretaría Presidencial de la Mujer de Guatemala; Gabriela Arguedas, asesora parlamentaria de la Asamblea Legislativa de Costa Rica; Clea Guerra, directora del Programa de Derechos Humanos del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, y María Guadalupe Salas y Villagómez, directora general adjunto de Diagnósticos y Políticas Públicas de la Fiscalía Especial para Delitos de Violencia contra las Mujeres y la Trata de Personas, de México.
Además, expertas del Instituto Nacional de las Mujeres; del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); de El Colegio de México; la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Chihuahua; del Proyecto Mujer AC y de Organismos Independientes.
Violencia, problema mundial
Todas ellas coincidieron en que la violencia hacia las mujeres ha sido reconocida como un problema mundial de grandes dimensiones que causa más muertes y daños de las mujeres de 15 y 44 años, que la malaria, el SIDA y la guerra.
Es peligroso ser mujer, denunció la costarricense Gabriela Arguedas, ya que destacó que en promedio mundial las mujeres pierden casi 10 años de vida saludable a causa de la violencia domestica y la violencia sexual.
Las muertes a manos de sus esposos, novios, amantes, pretendientes padres, hermanos, conocidos, desconocidos (ataques sexuales) no son resultados de casos inexplicables o de conductas desviadas o patológicas, sino producto de violencia sistemática, afirmó categórica.
Es necesario cambiar otras vertientes mas allá del derecho, rehacer las estructuras del poder desde las mujeres y la urgente capacitación de los y las periodistas, ya que son las personas encargadas de dar difusión masiva a los problemas sociales de las mujeres y sobre todo de las leyes que se están creando para atacar el tema del feminicidio, afirmó Pablo Navarrete Gutiérrez, titular del Área Jurídica del Inmujeres.
FUENTE: AmecoPress, Información para la igualdad. Premio Accésit Ministerio de Industria 2007 - Plan Avanza.Se ofrece información gratuita a los medios de comunicación. Se permite la reproducción de todos los contenidos citando la fuente e informando de su publicación a Amecopress. Copyright 2007.

viernes, 17 de julio de 2009

¿Por qué las mujeres se deprimen más que los hombres?

¿Por qué las mujeres se deprimen más que los hombres?
Silvia Lucía Gaviria A.
Las mujeres están en mayor riesgo de depresión que los hombres, especialmente durante los años reproductivos. La diferencia en la depresión varía a través del ciclo vital, con un predominio de las mujeres sobre los hombres, que comienza al principio de la adolescencia y persiste en la madurez. Durante esos años las mujeres pueden asumir innumerables funciones y responsabilidades, es más probable que experimenten violencia sexual y doméstica y, con frecuencia, se encuentran en desventaja en términos de condición social y económica. acontecimientos vitales traumáticos y condición social y roles.

Introducción
Varios y grandes estudios epidemiológicos han reportado que la prevalencia del trastorno depresivo unipolar es por lo menos dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. Las mujeres tienen una particular y mayor vulnerabilidad a los trastornos depresivos durante la edad reproductiva: aproximadamente, entre los 15 y 44 años de edad. Durante estos años las mujeres asumen más roles y responsabilidades, están más expuestas a experiencias sexuales, abuso sexual y violencia doméstica, y frecuentemente están en desventaja tanto en el estatus social como en el financiero. Los factores endocrinos relacionados con el ciclo reproductivo pueden jugar un papel importante e incrementar la vulnerabilidad a la depresión. Los estrógenos y la progesterona han mostrado sus efectos sobre los sistemas de neurotransmisores, neuroendocrinos y circadianos, que han sido implicados en los trastornos del humor. Los cambios en los niveles hormonales de la pubertad, la fase lútea del ciclo menstrual, el período posparto y la perimenopausia pueden también disparar cuadros depresivos en mujeres vulnerables.
Igualmente, otros factores hormonales pueden contribuir a la vulnerabilidad de las mujeres a los
trastornos del humor, tales como las diferencias sexuales relacionadas con los ejes corticotropo y tiroideo. Factores de vulnerabilidad para depresión en las mujeres. Las diferencias de género no son reales porque las mujeres sobreinforman, en tanto que los hombres reportan menos las quejas somáticas y psíquicas a sus médicos. La tendencia de las mujeres a reportar más síntomas
de depresión que los hombres puede ser responsable de su mayor probabilidad de cumplir con los criterios para un trastorno depresivo, mientras que los varones utilizan alcohol y otras sustancias para disminuir los síntomas depresivos (el alcoholismo es más frecuente entre los hombres y se considera como una forma enmascarada de la depresión). Los manuales diagnósticos clasifican sistemáticamente a más mujeres como deprimidas. En la actualidad, las definiciones de los trastornos depresivos siguen siendo arbitrarias, debido a la ausencia de claras señales o umbrales “naturales” de la distribución de los síntomas.
Varios estudios han demostrado que una preponderancia femenina en las tasas de depresión se produce con bajos umbrales de los síntomas, y se hace más pronunciada en la medida en que el número de síntomas aumenta; por lo tanto, es más probable hacer el diagnóstico de depresión en las mujeres, por la cantidad de síntomas somáticos que exhiben. Los procedimientos de medición también influyen en el diagnóstico de depresión en las mujeres, puesto que no hacen diferenciación de los síntomas por género. Las mujeres, además, reportan más frecuentemente trastornos del apetito y del sueño, cansancio, ansiedad e hipocondría. Por lo tanto, la inclusión de
estos síntomas como ítems en las escalas de evaluación y algoritmos diagnósticos puede influir en las tasas de depresión. De hecho, las diferencias de género en el perfil de síntomas tienden a ser limitadas en el tipo y gravedad, y los patrones de respuesta género-específica sobre las escalas de evaluación para la depresión no parecen tener plenamente en cuenta las diferencias de género en niveles de depresión. Las mujeres tienen más probabilidades de informar los síntomas físicos y psicológicos y de buscar asistencia médica; igualmente, los médicos tienden a pensar más en el diagnóstico de depresión en las mujeres.
Los factores hormonales relacionados con el ciclo reproductivo pueden jugar un papel en la vulnerabilidad de las mujeres a deprimirse. Los estrógenos y la progesterona han mostrado su efecto sobre los sistemas de neurotransmisión, neuroendocrino y circadiano, los cuales han sido implicados en los trastornos del humor. Por ejemplo, ellos han demostrado su influencia sobre la síntesis y liberación de serotonina y noradrenalina. El estatus puberal, específicamente el Tanner Estado III, ha demostrado ser superior a la edad cronológica en cuanto a predecir el riesgo de depresión en las adolescentes; una posible explicación está en la oxitocina, la cual aumenta cinco
veces en la pubertad y parece estar relacionada con los comportamientos sexual y de apareamiento en las mujeres. Las mujeres pueden estar en riesgo de desarrollar depresión cuando su deseo incrementado de afiliación interactúa con desilusiones interpersonales y románticas. La fase lútea del ciclo menstrual, la cual es un periodo de supresión de los estrógenos y la progesterona, frecuentemente está asociada con cambios en el humor de tipo disfórico, como también con el empeoramiento de un episodio depresivo mayor.
Aproximadamente el 5% de las mujeres reúne criterios para una forma severa de síndrome premenstrual conocida como trastorno disfórico premenstrual. La similitud de este trastorno con la depresión mayor puede indicar una mayor vulnerabilidad para la depresión, hormonalmente basada, en algunas mujeres.
El período posparto también es un disparador común de síntomas depresivos. Más del 80% de las mujeres experimenta cambios menores del humor durante este período, conocidos como maternity blues, o disforia posparto. La depresión posparto ocurre en el 10% y el 15% de las mujeres puérperas, y quien experimenta una depresión posparto está en riesgo de futuros episodios. El riesgo de un siguiente episodio posparto excede el 50%. Los síntomas depresivos menores son comunes en la etapa perimenopaúsica; especialmente, en mujeres con síntomas vasomotores severos. La presencia de bochornos afecta el sueño al producir despertares múltiples y sueño poco reparador. El efecto dominó explica la presencia de fatiga, cansancio, falta de energía e irritabilidad durante el día, debido a la falta de descanso durante la noche. En la perimenopausia aumenta el riesgo de recurrencia en mujeres con una historia de depresión mayor.
También se ha descrito una asociación entre depresión y menopausia prematura. Otros factores hormonales pueden contribuir con la vulnerabilidad a los trastornos del humor en las mujeres, tales como las diferencias de sexo relacionadas con los ejes hipotálamo, hipófisis, adrenal y tiroideo. El hecho de que las mujeres tengan una mayor respuesta al estrés, comparadas con los hombres, tiene importantes implicaciones para entender el estrés y la respuesta de las mujeres a este. El hecho de que exista una exagerada respuesta de CRH central al estrés en las mujeres puede explicar algunos de los aspectos de su susceptibilidad. También se ha descrito la resistencia a los efectos de feedback de los glucocorticoides endógenos. Es posible que los estrógenos y la progesterona aumenten la respuesta al estrés al interferir con el feedback.
Otro factor de vulnerabilidad se relaciona con la función del eje hipófisis-hipotálamo-tiroides, ya
que cerca del 25% de los sujetos deprimidos muestra un incremento anormal de los niveles plasmáticos de hormona tiroestimulante (TSH) después de la inyección intravenosa de factor liberador de tirotropina (TRH), la tiroiditis y otras anormalidades autoinmunes han sido relacionadas con el comienzo de la depresión. Las anormalidades tiroideas son mucho más prevalentes en mujeres que en hombres. Además, la función tiroidea parece jugar un posible papel en los trastornos posparto y en el síndrome premenstrual.
Factores genéticos:
Los estudios familiares y con gemelos han investigado los factores genéticos como una explicación
para mayores tasas de depresión en mujeres. Aunque la transmisión genética juega un papel importante en la etiología de la depresión, los investigadores han encontrado una similar heredabilidad en hombres y mujeres. Ansiedad preexistente Según Breslau (20), la mayor prevalencia de depresión en la mujer se explica por la preexistencia de trastornos de ansiedad, los cuales son aproximadamente dos veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres y vienen desde la infancia en la mayoría de los casos. En las mujeres es frecuente encontrar la preexistencia de los trastornos de ansiedad como un modelo de internalización de los síntomas, mientras que los hombres experimentan más frecuentemente trastornos tales como el alcoholismo, la personalidad antisocial y el uso indebido de drogas, que es una forma de externalización de los síntomas.
Estilos de socialización y de acoplamiento específicos de género Las diferencias de género en los procesos de socialización en el desarrollo temprano han sido descritas en extenso. Padres y educadores tienden a tener diferentes expectativas para los niños de ambos sexos, lo cual puede resultar en que las mujeres se vuelven más temerosas y preocupadas por la evaluación de los otros; los chicos, en cambio, desarrollan un mayor sentido de dominio e independencia. Dichas diferencias conducen a diferencias en la valoración propia y vulnerabilidad a la depresión. Se ha demostrado un estilo rumiativo de acoplamiento en las mujeres en respuesta a sentimientos de tristeza; los hombres, en contraste, tienden a usar estrategias de distracción.
Acontecimientos vitales traumáticos El complejo concepto de acontecimientos vitales implica no solo que las enfermedades psiquiátricas son iniciadas o perpetuadas por interacciones entre el entorno y el individuo, sino que los acontecimientos vitales concretos modifican esa interacción.
En algunos casos la vulnerabilidad llega a ser más aguda, y en otros, menos, y lo mismo ocurre con los acontecimientos externos. A través del ciclo vital, las mujeres suelen experimentar más eventos vitales estresantes que los hombres y pueden ser más sensibles a sus efectos.
Las adolescentes tienden a reportar un mayor número de eventos vitales negativos; particularmente, aquellos relacionados con la relación con sus padres y pares. Se ha demostrado una significativa relación entre el número de estresores vitales y síntomas depresivos en las mujeres adolescentes. Las adolescentes han mostrado ser más susceptibles que sus pares varones a síntomas depresivos en respuesta a las discordias familiares, y a la depresión materna.
Las diferencias de sexo en estos acontecimientos vitales también contribuyen a incrementar la vulnerabilidad a la depresión en las mujeres.
La historia de abuso sexual es mucho más común en mujeres que en hombres y es un mayor factor de riesgo para depresión que para otros trastornos psiquiátricos. Más del 60% de las mujeres abusadas desarrolla depresión a lo largo de su vida; el abuso sexual en la infancia y en la vida adulta tiene diferentes repercusiones en la salud mental de las víctimas, aunque es mayor el impacto del abuso sexual en la infancia.
Se ha prestado mucha atención a la separación de los padres (con la consiguiente falta de cuidado de los niños en los primeros años) y a los efectos de los abusos físicos y sexuales en la infancia como posibles factores de riesgo para la depresión en la vida adulta. Las experiencias adversas durante la niñez han demostrado aumentar el riesgo de depresión más tarde, a través de varias vías; a saber: los mecanismos biológicos (la desregulación del eje H-H-SR); la vulnerabilidad personal (baja autoestima, impotencia, locus de control externo, pobres estrategias de afrontamiento); los factores ambientales adversos (tales como la falta de apoyo social, la baja condición social, las dificultades de la paternidad sin acompañamiento de la pareja o embarazo no deseado), y los episodios de depresión en la adolescencia. Condición social y roles Las experiencias de vida de las mujeres difieren de las de los hombres de muchas maneras, pues abarcan su carencia de poder en las relaciones personales, laborales, económicas, sociales, profesionales y políticas. Ellas son las que dan a luz a los hijos y quienes los crían, y muchas de ellas realizan tareas dobles o múltiples en el seno del hogar y en el trabajo.
El estatus socioeconómico de las mujeres ha sido propuesto como un posible factor que conduce a
altas tasas de depresión. Una parte desproporcionada de la carga mundial de pobreza en el mundo descansa sobre los hombros de las mujeres y socava su salud física y mental. El 70% de los 1,2 billones de personas que viven en la pobreza son mujeres. En los hogares monoparentales
suele ser la madre quien está a cargo de los hijos, lo cual implica un menor ingreso económico para la familia, puesto que las mujeres obtienen salarios menores que los hombres en una proporción del 30% al 50%. La mayoría de las mujeres realiza labores de menor jerarquía, trabajan en pequeños negocios, en labores domésticas o en la economía informal. Aunque el matrimonio fue anteriormente considerado como un factor de riesgo para depresión en la mujer, hoy día se considera como un factor menos protector para las mujeres que para los hombres. Un buen matrimonio, en el cual existe un buen soporte por parte de la pareja en los momentos estresantes, puede disminuir el riesgo de depresión en ambos géneros; sin embargo, las mujeres casadas continúan sosteniendo mayores tasas de depresión, y en un matrimonio infeliz las mujeres son más proclives a deprimirse que los hombres. Las mujeres son más sensibles a los efectos del divorcio, respecto a lo cual demuestran altas tasas de depresión, mientras que los hombres reportan más problemas de abuso de alcohol. Adicionalmente al estado marital, tanto la condición laboral como los hijos pueden influir en el riesgo de depresión en las mujeres. Un trabajo gratificante puede ayudar a disminuir el riesgo de la mujer a deprimirse, pero solo si ella ha elegido trabajar, más que sentirse forzada a hacerlo por presiones económicas. El impacto es mayor, especialmente, cuando la mujer trabaja fuera del hogar y tiene dificultades para delegar en alguien de confianza el cuidado de los hijos.
Conclusiones
Las investigaciones acerca de las diferencias de género y depresión deben evaluar la importancia
relativa de los factores de riesgo desde diferentes dominios, incluyendo los aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales. Los factores clínicamente más importantes para el riesgo de depresión en las mujeres desde el punto de vista psicosocial son: abuso sexual y experiencias negativas en la infancia, limitación para ejercer sus roles con plena libertad en su elección, sobrevaloración y competencia en los roles sociales, características psicológicas relacionadas con la vulnerabilidad a dificultades para adaptarse y enfrentar los eventos vitales. Los factores psicosociales inherentes al género aumentan la vulnerabilidad de las mujeres a la depresión, y, a su vez, la depresión afecta su calidad de vida, la de los hijos y, en general, el entorno sociofamiliar.
Las mujeres tienen diferentes necesidades de atención a lo largo de su ciclo vital. El aumento de la autonomía de la mujer debe jugar un papel clave en las políticas de salud mental y de servicios, para asegurar que ellas tengan voz y voto y se involucren en la formulación de consensos sobre sus propios intereses. Los servicios de atención deben ser proporcionados por equipos de salud mental interdisciplinarios, los cuales deben incluir a profesionales psiquiatras, psicólogos, terapeutas de familia, enfermeras, trabajadoras sociales y consejeros, para asistir los diversos aspectos de la vida de las mujeres que contribuyen a su salud mental y su bienestar.

lunes, 6 de julio de 2009

El estrés, siempre que no sea excesivo, puede ser un elemento motivador del aprendizaje y el incremento de la memoria.


Carmen Sandi: El estrés, siempre que no sea excesivo, puede ser un elemento motivador del aprendizaje y el incremento de la memoria.
FUENTE: EFE. 2009 JUN
[noticias] [25/6/2009]

El estrés, siempre que no sea excesivo, puede ser un elemento motivador del aprendizaje y el incremento de la memoria, ha explicado la directora del Laboratorio de Genética del Comportamiento del Brain Mind Institute de Lausana (Suiza), la española Carmen Sandi.

Sandi asegura que muchos estudios indican que cuando algo nos llama la atención emocionalmente, como los atentados del 11-S, recordamos mucho más ese momento y lo que estábamos haciendo. Algo similar ocurre con el estrés. 'Cuando tenemos que hacer algo que nos estresa y al final lo conseguimos, esa activación fisiológica facilita el almacenamiento de la memoria', afirma Sandi, quien recalca que no se trata de aplicar el dicho de 'la letra con sangre entra', porque el estrés negativo puede generar un bloqueo.

Sandi ha centrado sus investigaciones en la compresión de cómo el estrés afecta a la función cerebral de la conducta y la cognición y cómo los fármacos llamados potenciadores cognitivos pueden hacer que el hombre incremente su capacidad de memoria.

El equipo investiga con animales si este fenómeno es cierto desde el punto de vista biológico: ante determinadas situaciones los individuos activan respuestas fisiológicas, generan adrenalina, lo que se traduce en una activación cerebral y la facilitación de los mecanismos sinápticos, para aprender. Esta confluencia entre el momento del aprendizaje y un aumento de los glucocorticoides (hormonas necesarias para que el organismo resista situaciones de estrés) facilita el conocimiento.

Un experimento ejemplifica mejor esta idea: si un ratón ha de orientarse en una piscina para encontrar una plataforma escondida y poder salir, y la temperatura del agua es más baja, unos 19 grados, su sistema fisiológico se activa más y aprenderá mejor que si el agua está a unos placenteros 30 grados.El estrés excesivo tiene por el contrario aspectos negativos. Los hijos de una madre con problemas de alta ansiedad pueden heredarlo, ya que la interacción en el ámbito prenatal y postnatal es muy importante, y las crías serán más vulnerables.Aunque hay mucho interés en crear fármacos para eliminar fobias incapacitantes o reducir memorias traumáticas, Carmen Sandi recalca que estas terapias deberían ir siempre coordinadas con una aproximación conductual del paciente, 'porque aún no sabemos cómo se puede actuar sobre una memoria precisa'.